BOMBILLAS AHORRADORAS DEBEN SUSTITUIR A LAS INCANDESCENTES
Para eso, los investigadores de la UN caracterizaron las bombillas comercializadas en Colombia y estudiaron el impacto del desarrollo de un programa masivo de sustitución.
“El estudio incluyó la recolección de muestras, análisis de mercado y pruebas de laboratorio. Asimismo, implicó desarrollar modelos para establecer qué sucedería en las viviendas, en las redes de distribución y en los sistemas de generación de energía eléctrica al sustituir las bombillas incandescentes”, asegura el profesor Fernando Herrera, ingeniero electrónico y magíster de la UN.
La investigación se desarrolló en dos escenarios. Primero, la sustitución de bombillas incandescentes por fluorescentes compactas (ahorradoras). Segundo, el estudio de la implementación de bombillas de LED, una nueva tecnología de mayor costo pero más eficiente.
Los resultados generales mostraron que sería benéfico para el país reducir la potencia de iluminación de este tipo de bombillas en horas pico, pues a las entidades públicas les permitiría ahorrar energía y a las empresas de iluminación les haría contar con una mayor reserva de disponibilidad del sistema de la red eléctrica por algunos años.
Sin embargo, para los usuarios no eran muy evidentes los beneficios, especialmente para los estratos bajos, por el costo inicial de las bombillas ahorradoras, cuya relación es de 1 a 6, aproximadamente, en comparación con las incandescentes. Pero las ganancias se evidencian a mediano y largo plazo, por la reducción del valor de sus facturas, argumenta el ingeniero Herrera.
Por otra parte, el estudio permitió adecuar algunos puntos del reglamento técnico de iluminación y alumbrado público, y planteó las especificaciones mínimas que deben tener las bombillas para ser comercializadas y utilizadas en Colombia.
Adicionalmente, esta investigación tan extensa y juiciosa, llevada a cabo por los ingenieros de la UN, permitió elaborar guías didácticas para mostrar los beneficios de la sustitución; hacer el inventario del parque de bombillas para el alumbrado interior en el país; y diseñar y cuantificar una muestra para el desarrollo de ensayos de laboratorio.
¿Qué hacer con los residuos?
Si bien es evidente que el programa de sustitución de bombillas reduce el consumo de energía eléctrica y el costo de la factura para los usuarios, al mismo tiempo incrementa la cantidad de residuos tóxicos, especialmente, de mercurio y plomo.
Por esta razón, los investigadores advirtieron que las bombillas reemplazadas no podían depositarse en rellenos, sino que era necesario practicar un proceso de recolección y procesamiento adecuado.
“Gracias al estudio, el Ministerio de Ambiente emitió el reglamento de posconsumo para el sector de la iluminación. Este da pautas sobre metas de recolección gradual de residuos, para hacerlo de manera adecuada. Y, gracias al soporte técnico que ofrecimos, el Gobierno redactó correctamente los decretos de previsión de bombillas.
Fuente:
UNAL